Estrategia comercial utilizada para incrementar el valor de una transacción al ofrecer productos o servicios complementarios a los que el cliente ya ha adquirido o está considerando comprar. Su aplicación no solo mejora el ticket medio de compra, sino que también optimiza la experiencia del cliente al proporcionarle soluciones más completas y alineadas con sus necesidades.
Esta técnica se basa en el análisis del comportamiento del consumidor y la relación entre los productos, permitiendo a las empresas maximizar su rentabilidad y fidelizar clientes a largo plazo.
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